Google
 
Antiguo Testamento
 Genesis 50
 Exodo 40
 Levitico 27
 Numeros 36
 Deuteronomio 34
 Josue 24
 Jueces 21
 Rut 4
 Primera de Samuel 31
 Segunda de Samuel 24
 Primera de Reyes 22
 Segunda de Reyes 25
 Primera de Cronicas 29
 Segunda de Cronicas 36
 Esdras 10
 Nehemias 13
 Ester 10
 Job 42
 Salmos 150
 Proverbios 31
 Eclesiastes 12
 Cantares 8
 Isaias 66
 Jeremias 52
 Lamentaciones 5
 Ezequiel 48
 Daniel 12
 Oseas 14
 Joel 3
 Amos 9
 Abdias 1
 Jonas 4
 Miqueas 7
 Nahum 3
 Habacuc 3
 Sofonias 3
 Hageo 2
 Zacarias 14
 Malaquias 4
Nuevo Testamento
 Mateo 28
 Marcos 16
 Lucas 24
 Juan 21
 Los Hechos 28
 Romanos 16
 Primera de Corintios 16
 Segunda de Corintios 13
 Galatas 6
 Efesios 6
 Filipenses 4
 Colosenses 4
 Primera de
 Tesalonicenses
5
 Segunda de
 Tesalonicenses
3
 Primera de Timoteo 6
 Segunda de Timoteo 4
 Tito 3
 Filemon 1
 Hebreos 13
 Santiago 5
 Primera de Pedro 5
 Segunda de Pedro 3
 Primera de Juan 5
 Segunda de Juan 1
 Tercera de Juan 1
 Judas 1
 Apocalipsis 22

Mateo Capitulo 6

1 Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.

2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, 4 para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensaráen público.

5 Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensaráen público.

7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. 8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis. 9 Vosotros, pues, oraréis así: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. 10 Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra. 11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. 12 Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. 13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque tuyo es el reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. 14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial; 15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.

16 Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, 18 para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensaráen público.

19 No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; 20 sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. 21 Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

22 La lámpara del cuerpo es el ojo; asíque, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo estarálleno de luz; 23 pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estaráen tinieblas. Asíque, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?

24 Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.

25 Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? 27 ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? 28 Y por el vestido, ¿por quéos afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; 29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. 30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? 31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

34 Asíque, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

Indice de Capitulos

<< Capitulo Anterior 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20 21 22 23 24 25 26 27 28 Proximo Capitulo>>


 Antiguo Testamento
 Nuevo Testamento

Anuncios
 

Navege mas rápido


Videos Cristianos | La Biblia OnLine | Los Mejores Chistes | Humor Gratis | Humor Grafico | Ilusiones Opticas | Huevo Cartoons | MSN Messenger | Fotos de autos