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2 Por cierto mis
pensamientos me hacen responder,
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Y por tanto me apresuro.
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3 La reprensión de mi
censura he oído,
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Y me hace responder el espíritu de mi inteligencia.
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4 ¿No sabes esto, que así
fue siempre,
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Desde el tiempo que fue puesto el hombre sobre la tierra,
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5 Que la alegría de los
malos es breve,
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Y el gozo del impío por un momento?
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6 Aunque subiere su
altivez hasta el cielo,
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Y su cabeza tocare en las nubes,
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7 Como su estiércol,
perecerá para siempre;
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Los que le hubieren visto dirán: ¿Qué hay de él?
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8 Como sueño volará, y no
será hallado,
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Y se disipará como visión nocturna.
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9 El ojo que le veía,
nunca más le verá,
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Ni su lugar le conocerá más.
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10 Sus hijos solicitarán
el favor de los pobres,
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Y sus manos devolverán lo que él robó.
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11 Sus huesos están llenos
de su juventud,
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Mas con él en el polvo yacerán.
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12 Si el mal se endulzó en
su boca,
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Si lo ocultaba debajo de su lengua,
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13 Si le parecía bien, y
no lo dejaba,
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Sino que lo detenía en su paladar;
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14 Su comida se mudará en
sus entrañas;
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Hiel de áspides será dentro de él.
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15 Devoró riquezas, pero
las vomitará;
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De su vientre las sacará Dios.
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16 Veneno de áspides
chupará;
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Lo matará lengua de víbora.
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17 No verá los arroyos,
los ríos,
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Los torrentes de miel y de leche.
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18 Restituirá el trabajo
conforme a los bienes que tomó,
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Y no los tragará ni gozará.
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19 Por cuanto quebrantó y
desamparó a los pobres,
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Robó casas, y no las edificó;
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20 Por tanto, no tendrá
sosiego en su vientre,
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Ni salvará nada de lo que codiciaba.
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21 No quedó nada que no
comiese;
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Por tanto, su bienestar no será duradero.
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22 En el colmo de su
abundancia padecerá estrechez;
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La mano de todos los malvados vendrá sobre él.
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23 Cuando se pusiere a
llenar su vientre,
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Dios enviará sobre él el ardor de su ira,
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Y la hará llover sobre él y sobre su comida.
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24 Huirá de las armas de
hierro,
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Y el arco de bronce le atravesará.
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25 La saeta le traspasará
y saldrá de su cuerpo,
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Y la punta relumbrante saldrá por su hiel;
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Sobre él vendrán terrores.
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26 Todas las tinieblas
están reservadas para sus tesoros;
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Fuego no atizado los consumirá;
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Devorará lo que quede en su tienda.
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27 Los cielos descubrirán
su iniquidad,
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Y la tierra se levantará contra él.
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28 Los renuevos de su casa
serán transportados;
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Serán esparcidos en el día de su furor.
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29 Esta es la porción que
Dios prepara al hombre impío,
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Y la heredad que Dios le señala por su palabra.